Menorca, la isla más oriental de las Baleares nos ofrece múltiples posibilidades de explorar su belleza.
La Isla
Menorca es una isla a la medida del hombre, en ella los muros de las paredes de piedra seca dibujan una cuadricula imaginativa en un paisaje llano, salpicado por pequeñas colinas. La vegetación natural se mezcla con la regularidad de los campos de cultivo, y las casas de campo forman parte del paisaje. Los bosques abrazan los barrancos que a su vez se funden con el mar. El litoral menorquín comprende dos zonas diferenciadas física y geológicamente, el norte rocoso y áspero, batido por la tramontana y el sur o migjorn de costas más suaves y protegidas.
La acción de un clima templado como es el mediterráneo, una pluviometría moderada, el influjo del mar y la actividad humana han configurado una gran variedad de paisajes en un territorio relativamente pequeño.
Desde tiempos remotos la isla ha sostenido diversos poblaciones de las que hoy todavía guardamos importantes vestigios. Entre ellos cabe destacar las civilizaciones pre y talaiotica, fenicios, cartagineses, romanos, arabes, mallorquines, corona de Aragón, corona de castilla, franceses e ingleses.
La declaración de Menorca como reserva de la biosfera ha supuesto un reconocimiento a una manera de convivir entre el hombre y el medio, hoy este compromiso lo queremos hacer extensivo a todos cuantos quieran acercarse y compartirla con nosotros.
¡Fiesta!
Menorca es una isla tranquila y paradisíaca, pero ello no quiere decir que no podamos encontrar espacios de diversión. Tanto el puerto de Maò como el de Ciutadella ofrecen múltiples posibilidades para tomar un café, unas copas marítimas en las terrazas, escuchar música en directo o bailar desenfrenadamente hasta el amanecer.
También es posible vivir las fiestas de cada uno de los pueblos de la isla, empezando por “Sant Joan” en Ciutadella y acabando por “La mare de Deu de Gracia” en Maò. Jaleo, caballos, pomada y mucha diversión en las calles.
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